Nuestro enfoque de la suplementación
El mercado de la suplementación deportiva mueve miles de millones al año y funciona sobre una idea rentable: hacerte creer que un bote resuelve un problema que solo se resuelve con dieta, entrenamiento y descanso. En NutriGone somos escépticos por defecto y solo recomendamos lo que tiene evidencia sólida y aporta en un contexto concreto.
La lista corta de suplementos con respaldo real es aburridamente pequeña: creatina monohidrato (el más estudiado y barato), proteína en polvo como herramienta para llegar a los gramos diarios si no lo haces con comida, cafeína como ergogénico agudo, omega-3 si no comes pescado azul, vitamina D si tu analítica lo indica y B12 si eres vegetariano o vegano. El resto —quemadores, BCAAs para quien ya toma suficiente proteína, testoboosters, la mitad de los pre-entrenos— es marketing.
Qué encontrarás
Análisis honestos de proteína (whey, caseína, vegana; concentrado vs aislado; cuál elegir según objetivo), creatina (dosis, mitos, uso en mujeres y en mayores), pre-entrenos (qué ingredientes rinden y cuáles son relleno), omega-3 (cómo evitar comprar aceite oxidado), vitaminas con respaldo real y magnesio (para qué sirve y para qué no).
Reglas editoriales
No aceptamos productos a cambio de reseñas favorables ni escondemos limitaciones. Si un suplemento popular no tiene evidencia (BCAAs, glutamina en persona sana, testoboosters herbales), lo decimos con esa palabra. Si un suplemento poco famoso sí la tiene (creatina para adultos mayores, por ejemplo), lo defendemos con estudios. Antes de comprar cualquier bote: revisa tu dieta, tu sueño y tu entrenamiento. El 90% de los "efectos" que la gente busca en un suplemento están en esas tres variables.